+ Orden en Penales, más allá de revanchas de grupo

El pasado martes ocurrió un motín en el Reclusorio Regional de San Juan Bautista, Tuxtepec. Luego de tres horas de amotinamiento, y de la retención de cinco custodios, el secretario de Seguridad Pública del Estado, Marco Tulio López Escamilla, determinó destituir al director del centro penitenciario, el mayor Manuel José Lázcares, al acusarlo de presuntos malos manejos, y nombrar como directora provisional a quien hasta entonces fungía como directora de Ejecución de Sanciones y Medidas Sancionatorias, Josefina Jaime Quiroz. Aunque la solución a ese motín pareciera ser un mero asunto de rutina, en realidad esto revela el poco conocimiento y entendimiento que tienen las nuevas autoridades de seguridad respecto al manejo y control penitenciario en la entidad.

Es claro que remedios como el dado a éste motín, constituyen todo menos una solución real al asunto. Aunque en un primer momento pudiera asegurarse que todo fue arreglado porque los reos amotinados decidieron entregar pacíficamente las instalaciones y a las personas retenidas, y porque los nuevos mandos destituyeron a un funcionario que presuntamente había cometido excesos y posibles delitos en el desempeño de sus funciones, en realidad todo esto parece ser el foco de incubación de vicios y problemas mayores para el ya de por sí oscuro sistema penitenciario en la entidad.

En las cárceles estatales, existen una serie de vicios, desde hace tiempo, respecto a los cuales las diversas autoridades encargadas de la seguridad pública se han negado a ver o atender, e incluso existe la posibilidad de que se hayan convertido en sus cómplices. En centros de reclusión como el de Santa María Ixcotel, y también en el de San Juan Bautista Tuxtepec, existen organizaciones internas de reos que son quienes han ejercido el autogobierno dentro de las instalaciones, solapados por las autoridades penitenciarias. Todos los vicios que esto conlleva, aún con los amotinamientos, con los cateos e incluso con las posibles “soluciones” que dizque le han dado las autoridades penitenciarias, ha sobrevivido e incluso, con decisiones como las del secretario López Escamilla, se han fortalecido. ¿De qué hablamos?

De que esos órganos de autogobierno —conocidos coloquialmente como “mesas directivas”— han promovido y fomentado todos los vicios posibles dentro de los centros de reclusión estatales. Las llamadas mesas directivas, son organizaciones conformadas y dirigidas nada menos que por reos, para poder sostener el control y la “gobernabilidad” interna en los penales estatales. Ellos son quienes regulan el orden, las jerarquías, las actividades económicas, e incluso también otras relacionadas con el tráfico de estupefacientes, prostitución y demás vicios que se anidan entre los internos.

Las mesas directivas son ampliamente conocidas entre todos aquellos que han sido huéspedes de algún penal estatal. Aunque son organizaciones prohibidas por la ley, éstas han subsistido sin ningún problema a pesar de que, como ocurrió por única vez en enero de 2009, las entonces autoridades al frente de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, han decidido realizar operativos de cateo, traslado de reos peligrosos, y decomiso de artefactos (armas de fuego, cartuchos y punzones, entre un enorme cúmulo de objetos) para según restablecer el control interno y el orden entre los reclusos.

Ese tipo de organizaciones han sobrevivido a todos los supuestos intentos de saneamiento; y de acuerdo con lo hecho el pasado martes en el penal de San Juan Bautista, Tuxtepec, esta ocasión no será la excepción.

 

¿SOLUCIÓN O DAÑO?

Pareciera que ante el motín de reos en el penal de la Cuenca del Papaloapan, la SSPE dio la mejor solución posible. Luego de alrededor de tres horas de amotinamiento, el secretario López Escamilla decidió destituir al director del Centro Penitenciario, y acusarlo precipitadamente de diversos excesos, únicamente para lograr el restablecimiento del orden en el penal, pero no para extinguir los vicios que ahí se fomentan, y de los cuales son también responsables los reos.

En ese sentido, es claro que el secretario López Escamilla confundió la solución operativa que era necesaria y correcta, con una innecesaria y desafortunada decisión que más bien tenía que ver con la sustitución de las autoridades del anterior régimen, por las del actual, y que dejó intactos, y aún más, fortalecidos, todos los vicios de corrupción interna del centro penitenciario. Expliquémonos.

El secretario López Escamilla decidió la destitución del director Lázcares, como la medida inmediata para retomar el control del penal. Lo cesó, acusándolo de cometer excesos y tropelías contra los internos, pero para esto no hubo investigación ni observación alguna. Es decir, que los señalamientos de los internos, y tres horas de amotinamiento, fueron suficientes para que les fueran cumplidas todas sus demandas a los reos, y para que se detuviera la insurrección sin verdaderamente poner remedios de fondo.

¿Por qué asegurar lo anterior? Porque la mesa directiva que existe en ese penal no fue desarticulada. Al contrario: lograr la separación del cargo del director Lázcares fue un objetivo que ellos se pusieron y que les fue satisfecho por la SSPE; no hubo requisa alguna a las instalaciones, como tampoco revisión personal a los reos que se habían amotinado.

Es decir, que la autoridad se replegó por completo a las exigencias de los internos, y si bien desactivó el amotinamiento, con esa decisión lo que hicieron fue fortalecer la organización interna del penal —junto con todos los vicios y corrupción que ello implica—, además de alentar a que en otros reclusorios donde también existen mesas directivas, asimismo se amotinen para lograr los objetivos que se proponen.

CONSOLIDAR LOS VICIOS

Lo más grave del asunto, en este sentido, es que por si todo eso fuera poco, nombraron como directora provisional del Penal de Tuxtepec a Josefina Jaime Quiroz, quien hasta ahora había sido la encargada de todos los reclusorios estatales, y quien sí ha tenido fuertes cuestionamientos en su desempeño como servidora pública en el gobierno de Oaxaca. Todo eso, pero particularmente ese nombramiento, lejos de significar cualquier tipo de reconocimiento, más bien parece ser el preludio de más problemas, y sobre todo de una destitución de la forma menos digna posible. En cualquier momento.

Twitter: @aortizromero

 

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